Es más, he de confesar que hice mi Primera Comunión (para gran alegría de mi abuelita, que es fervientísima creyente). La Confirmación, ahí sí no, para que vean. Nel, pastel. No después de haberme tenido que chutar las clases de catecismo para la Comunión: horas larguísimas escuchando a las maestras de mi escuelita supuestamente laica, que hablaban de cómo debíamos ser "buenos" y querer a Dios y rezar el "Angelito de mi Guarda" antes de dormir por si nos moríamos dormidos que ya no nos arrastrara Lucifer a sufrir el castigo eterno y demás cuentos fantásticos para tiernos cachorros de primaria.
Los libritos tenían un apartado donde explicaban los 10 mandamientos. La explicación que más gracia me da es la del noveno, "no desearás la mujer de tu prójimo": "Esto quiere decir, que no debo querer hacer cosas feas, y tratar siempre las cosas del sexo con el respeto con que Dios quiere."
Al décimo, "no codiciarás las cosas ajenas", le sigue la explicación: "Esto quiere decir, que no debo querer cogerme lo ajeno." Hmm. ¿A nadie le parece que esa definición le corresponde más al anterior?
No me pregunten por qué "No fornicarás" está señalado especialmente en MI librito. No lo sé. Ni quiero saberlo.
Mi familia paterna tiene la característica de ser muy católica. Menos mi señor padre, quien casualmente fue monaguillo pero ahora se considera un ateo irredimible.
Mi familia materna se caracteriza por ser muy argentina. Argentina no es un estado laico, sino católico. Mi madre es creyente pero hace mucho tiempo que desistió en sus intentos de hacerme entrar en una iglesia.
Yo me caracterizo por ser muy testaruda. Si acepté hacer mi Primera Comunión (y animosamente) fue porque había asistido a la de la hija de un amigo de mi padre, quien organizó un fastuoso banquete y llevó hartísimos regalos a su vástaga querida por haber "recibido a Jesús Cristo en su corazón". Yo pensé que en mi caso sería lo mismo, pero nadie me regaló ni un mugre peso.
Nunca nadie ha logrado meterme en la cabeza la idea de que todo fue creado por un ente superior; que nuestros antepasados más remotos fueron el patán de Adán y la sometida de Eva; que rezar una oración tan sin chiste como el Padre Nuestro iba a borrar todos mis pecados; ni mucho menos que yo, una escuincla babosa, había cometido un gran pecado al jurar algo "por Dios" porque había usado el nombre "sagrado" en vano.
Alguien me dijo una vez: "Tú no crees en Dios porque hasta ahora no lo has necesitado". Pues no. Nunca necesité amigos imaginarios porque los hermanos gemelos suponen una gran compañía. Ahora, cuando me veo en algún aprieto terrible, tampoco siento la necesidad de invocar a alguna deidad para que arregle todo: me gusta tratar de solucionar mis problemas yo sola.
Ahora, el asunto del Cielo y el Infierno. Mucha gente se vuelve religiosa al ver acercarse el momento de su muerte. Yo también me he sentido aterrorizada por la amenaza del vacío al final de lo único que conozco -que no es lo mismo que "la amenaza vacía"-, pero eso no significa que vaya a construir en mi mente un reino de luz y felicidad eterna para cuando mi cuerpito traqueteado ya no sirva más. Yo creo que uno se muere y ya, se muere, sin que haya otro lugar al que ir. Por eso uno debe tratar de disfrutar y vivir intensamente.
Por supuesto que me encantaría saber que las personas que hacen actos terribles son castigadas en algun lado (porque sabemos todos que aquí, en México Lindo y Querido, eso no pasará), pero me doy cuenta de que la injusticia predomina en el mundo y que si queremos que termine, el momento para exterminarla es ahora y el lugar es este mundo.
En fin, me había prometido tratar de no tocar el tema de la religión en este blog, pero no lo logré. Al saber que el Jefe de Estado de nuestra República supuestamente laica (como mi escuelita) declaró a los cuatro vientos que los jóvenes nos drogamos porque no conocemos a Dios, casi me da un ataque. Estoy indignadísima. No tengo ningún problema con que Felipe Calderón sea católico y sus hijos vayan a tener que usar anillos de castidad y su esposa sea la directora del DIF, institución que canalizó y sigue canalizando niños a los albergues de Casitas del Sur, donde se sospecha que se lleva a cabo prostitución infantil y tráfico de órganos. Él está en su derecho de hacer lo que quiera con respecto a su vida privada. Pero NO a hacer declaraciones públicas de ese estilo, porque ahí sí estaríamos nosotros en todo el derecho de mentarle la madre y acusarlo de mocho y retrógrada. Si de por sí...
Me iba a echar un choro de cómo debe de ser el Dios de Calderón pero encontré lo que escribió Pedro Miguel acerca del mismo y consideré mucho más sabio ponerles ese link. Píquele a Pedro Miguel.
Al fin que en el limbo ya estoy.




Bonito, ¿no?


Jiji. Ay, el perro.



¿Ven? Esto lo hice en 2° de secundaria. ¡Yo inventé el emo antes de que los emos existieran! Cuando ví que se puso de moda, decidí dejarlo, jajaja.
Ah, no recuerdo bien, pero creo que yo decía que se parecía a Adán.
Ja. ¿Se nota que me gusta José José? Sólo un poquito. 







