lunes 2 de agosto de 2010
Lo que el amor se llevó... y trajo.
Sin seguir un estricto orden cronológico, desde que tengo novio:
Abandoné mi blog cruelmente y lo cambié por twitter.
Dejé las caminatas solitarias de horas y horas a través de la ciudad.
Clausuré mi deteriorado corazón de condominio y lo convertí en una reverenda casona con un inquilino.
Me enamoré perdida y catastróficamente. Aunque nada catastrófico me ha ocurrido aún.
He amado, pues. Y mucho.
Adapto mis horarios para poder ver a mi hombre diario.
Comencé a decir "mi hombre", aunque no dejo que me llame "su mujer".
Me defendí de celos injustificados.
Hice leer a mi novio más de lo que jamás había leído.
Le hice unos 5 dramas por celos injustificados. Y uno que otro con justificación.
Voy de un lado a otro en un chevy verde en el que casi muero estampada cuando se le acabó el líquido de frenos.
Aprendí a manejar.
Casi nunca he manejado.
Conocí a mis suegros.
Conocí a toda la familia de mi novio.
Vi más obras de teatro de las que jamás había visto.
Me ha compuesto cuatro rolas pocamadrísimas.
Me metí a un gym y bajé de peso.
Deshice de a poquito el odio que mis suegros profesaban contra mí.
Me gané el odio de casi toda la demás familia de mi novio.
Odié.
Me he visto varias veces en bancarrota.
Me di cuenta que dormir entre sus brazos es adictivo.
Pude escribir poemas con dedicatoria explícita.
Tuve alteraciones emocionales a causa de hormonas.
Se murió mi gato Teo y mi novio soportó mis llantos inconsolables como un verdadero hombre ideal.
He pensado que mi novio se acerca mucho a mi concepción del hombre ideal.
Adopté a mi gata Tisha.
Tomé un taller con el cuentista Eduardo Antonio Parra. Y elogió mucho un cuento mío.
Me hice amiga de mi mamá.
Comencé a tomar clases de contrología. Es decir: yoga, pilates y gimnasia para bailarines.
Conoció a mis amigos e hizo clic automático con muchos.
Conocí a su banda de música y me gané el desprecio de sus integrantes.
Mi mamá ha querido adoptar a mi novio en incontables ocasiones.
Declaré a mi hombre como mi mejor amigo.
Cursé todo un año de universidad con excelentes resultados.
Me robaron mi ipod en un microbús.
Me robaron mi celular en un pumabús.
Hice amigos de sangre y traté de conservar los que ya tenía.
Comencé a pensar que no tengo el cuerpo más horrendo del mundo después de todo.
Mis noches acaban oficialmente a la una. Extraoficialmente, después de las cuatro. Más tarde, caigo en estado de semi-difunta sobre mi cama.
Mi hombre me ha propuesto matrimonio unas cien veces y yo siempre he declinado la oferta.
He meticulosamente planeado con él nuestra fiesta de no-bodorrio-pero-sí-arrejuntamiento.
Rechacé propuestas indecorosas de viejos verdes.
Me pregunto por qué lo veo más guapo cada día. Y luego me auto-abofeteo por exceso de cursilería.
Hice corajes hasta sentir que me explotaba la cabeza ante los intentos de terceros por destruir mi relación.
Fui espiada y repudiada por defenderme de terceros que trataron de destruir mi relación.
Cerré mi cuenta de twitter para dejar de ser espiada.
Abrí una cuenta de twitter ultra secreta para no sentirme auto-censurada.
Caí en cuenta de que he vivido el año más feliz de mi corta existencia.
Escribí este post porque quiero a mi blog, aunque lo haya dejado por amor.
jueves 11 de febrero de 2010
De cómo traté de ligarme a Nacho Lozano y no se dejó
Por si usted no se había dado cuenta aún, el título de este post y el parrafote de arriba son meramente parte de una estrategia mercadotécnica para atraer lectores a éste, su humilde blog de confianza. Alguien me dijo que la gente se metía a leer lo que escribo porque cuento las historias de mis ligues. Pues a quién le den pan que llore.
Lo de Nacho y yo, por supuesto, es algo imposible. Es por todos conocido -ja- que yo soy una mujer comprometida y que Lozano forma parte de una clase privilegiada que publica en el Publimetro y sale diario en el radio y yo... escribo muy de vez en cuando aquí y en papeles que luego pierdo dentro de la inmensidad de mis bolsas. Ah, porque no me llamaron los del casting de la radio. *Snif*
En otros asuntos: por vez primera me están pagando por lo que me gusta hacer. No, no me contrataron en una casa de citas, vulgares malpensados. Estoy actuando en un espectáculo de danza, teatro y música en vivo llamado Morphoria que tiene pa-tro-ci-na-dor. Ah, ¿verdad? Ustedes pensaban que yo ya me estaba quedando en eso del teatro y que los sorprendo. Pronto: fechas de próximas funciones, para que vayan a stalkearme mis nulos admiradores y a abuchearme mis muchos detractores.
PD. Mi mejor amigo es un amor. Tal vez, demasiado.
"Llevo dias nadando en mares de copias, y en mi eterno naufragio pienso en la Mar con la que deberia navegar."
Uff, lindura... luego no quiere que el ornitólogo se ponga celoso.
PDD. Ya voy a volver. Más pronto de lo que creen. Y para quedarme. Tiemblen.
lunes 8 de febrero de 2010
De taxistas I
Yo: (sin terminar de entender) Eh... sí, ¿verdad?
Taxista: (mirándole los senos) ¡Híjole, es que ya se están saliendo!
Yo: Ah.
Taxista: Es que, señorita, déjeme contarle, yo trabajaba en una tienda de lencería para mujer, allá por el 77.
Yo: Mh.
Taxista: Y pues tenía un jefe que era mi primo y un día sobraron, no sé porqué, bueno, sí sé: por una equivocación, por un error... sobraron, en una cajota, en una caja grande, cien sostenes, de esos de copa, que apenas se empezaba a usar la copa en esos tiempos... Y que llega mi jefe, que me decía: "mira, tú haces así y asado" y yo le respondía: "sale, sale". Que llega mi jefe y nos reparte los sostenes entre todos, nos tocó de a 25. Es que eran cien. Y había como 35 coordinados, no sé, como 36. Y un día en mi casa llego y estaba poniendo un disco -porque antes se escuchaba música así, con discos- y que estaba poniendo un disco y que... aaah, no, es que donde tenía la bolsa con los sostenes abajo de un montón de discos y pues que las amigas de mi hermana: "no, ¿qué es eso?" y que les explico, ¿no?, que yo trabajaba en una tienda de lencería para mujeres y pues...
Yo: Aquí me bajo, gracias.
Shisus.
viernes 5 de febrero de 2010
Elegía anticipada
tú y yo
no fuéramos más
lo que hoy somos,
en un lustro o dos
volvería a mirarte
quizás
y me diría:
"Hay que ver
el hombre que es ahora",
y gemiría
casi sin ruido
de animal vencido
y apretaría los labios
como si estuviera besando
no los tuyos
sino un hueso
o algún metal antiguo.
Ondearía sobre mi frente
esta bandera blanca,
añorando las viejas invasiones,
celebrando aún
la conquista de tu boca;
guardaría silencio
por ese reino perdido,
por esta lengua en el exilio.
Reclamara yo
quizás,
resonando las costillas:
"¡Esa piel fue mi tierra,
me arrodillé ante aquellas manos,
comí todos tus frutos,
soñé sobre este pecho
y esa mujer que traes
no te pertenece!"
y nos miraríamos
tal vez
varios minutos
con esa sensación
de despertar de un sueño
donde uno debería
haberse arrancado los ojos
con las horquillas de su madre,
y yo reiría un poco
de reojo
y todo sería
de un silencio atroz,
como el final
medio abrupto
de un poema.
lunes 25 de enero de 2010
Una chica prohibida
Alguien lleva toda la tarde mandando mensajes al celular de mi madre. Este alguien tiene la peor ortografía que haya visto en mucho tiempo y, además, creía que estaba hablando con una Martha, si no es que conmigo. Y se dirigía hacia esa Martha como "nena". Muy perturbador. A continuación, la conversación:
TIPO-Por casualida encontre este numero kien eres disculpa espero mensaje (Si este mensaje hubiera llegado a MI celular, le hubiera contestado: "Ajá, ahorita te digo mi nombre, ¡posible secuestrador! Fuck you". Pero le llegó a mi madre, que contestó:)
MAMÁ-Soy (nombre de mi mamá). Quién eres? (Ayyy, mi mami, va y le dice el nombre)
T-Es una chica prohibida, (WHAT?) a mi m gustaría tener una amistad conocerla como amiga digo si no es prohibida, como amigo soy bueno. (Como cualquier otra cosa es malo, claro.)
M-Quién eres? Cómo te llamas? (Ayy, mi mami, tan bonita ella.)
T-Si t digo el nombre m aclaras el tuyo sin ningún problema sin enojo ni rencores sale nena. (¿Rencores por qué? ¿De qué te sientes culpable, maldito bastardo? ¿Eh? ¿EH?)
M-Sale, nene (Ayyy, mi mami, tan chistosa ella.)
T-bueno pero si eres martita nena o m equivoco primero las damas aun tengo esa caballerocida sale princesa (Gracias, pinche caballlero. Cuando me secuestres también vas a dejarme pasar primero a la casa de seguridad, ¿no? ¿NO? Zoquete.)
M-Soy Martha con h. Cómo te llamas? (Ah, gracias, mami, quémame.)
T-Oh! disculpa el error mira vamos hacer una cosa no t enojes cuando sepas kien soy la verdad todo el tiempo t e admirado m yamas mucho la atención Cutberto ;) (Yamas. Yamas. Yamas. Yamas. Cutberto. CUT-BER-TO. YA-MAS.)
-Q paso nena t kedes muda dame una señal pa no sentirm desconocido o discriminado por ti ( JA. JA JA JA. ¿Es broma?)
M-No me escribas más porque mi marido te va a romper la madre. (Eso lo escribí yo y fue dictado por mi madre, jiji. Somos bien rudas.)
Resultó tan perturbador que ni siquiera nos dio tanta gracia. Y sí, zopencos, soy una chica prohibida, deséenme pero no me toquen. Y a la Martha que buscaba el hombrecillo con mala ortografía también.
jueves 21 de enero de 2010
Actualizada disculpa
¿Que por qué no había escrito en tanto tiempo? Pues... la universidad, los amigos, el twitter... mi novio FORMAL. ¡Ahá! ¡En tu cara, mamá, tú que decías que no iba a tener nunca porque era una amargada!... Ah, ehem.
Resulta que le llegué al ornitólogo. Hace unos 7 meses ya. Eso significa que mis días de libertinaje* han sufrido desde entonces una pausa por tiempo indeterminado y que ahora mis fuerzas pueden concentrarse en cosas importantes como... eh... leer.
El ornitólogo es celosón, inseguro, un poco menos alto que yo, quisiera casarse ya, no carga con mucho efectivo y su auto es una máquina suicida andante, pero lo amo.
¿Que QUÉ?
Pues sí, ámole, ¿y qué? Nos hacemos felices y yo estoy mejor que nunca.
Además, se come lo que cocino. Y lleva tres años de andar tras mis huesos. Y se puso bien galán. Y es músico.
Somos una pareja de artiiistas, pues. Yo le escribo poemas que él califica mejores que los de Neruda y él me compone canciones que elevo por encima de creaciones de Jaco Pastorius. Porque somos cursis. ¿Y qué? Ya me tocaba, chingao. Y a él también.
En fin. Terminé el primer semestre de la universidad con la nada deleznable calificación de 97/100. Si yo les digo que nací para esto, señores. Lo malo va a venir cuando deba abandonar mi Alma Máter, porque no sé nada de la vida.
Por cierto, me he estado tratando de abrir camino en el medio artístico. Han sido todos intentos infructuosos.
Uno de ellos, mi primera participación en los concursos de la Ludoteca de www.tucomunidad.unam.mx. Mandé un cuento que escribí con mucho esmero, basado en una imagen proporcionada por el sitio web, sólo para descubrir el día que debían publicarse los resultados que la Ludoteca simplemente había sido borrada de la página. ¡MALDITOS! Jamás volveré a participar en sus ñoños concursos.
En cambio, sin proponérmelo, me he abierto camino en el medio radiofónico. Oh, yeah.
El jueves 28 de enero a las 5 de la tarde, podrán escucharme decir babosadas en Código DF, (déle click) en el programa de Palabras Urgentes. Cada jueves, además, estaré fungiendo como corresponsal callejera.
Y, si todo va bien (cosa que dudo, porque yo NO nací para ser gente de radio), me estarán escuchando en una estación DE VERDAD todas las noches, echando desmadre con GENTE FAMOSA. Pero como tengo una universidad a la que asistir todos los días bien temprano**, dudo que el horario de 10 a 12 de la noche me permita participar en ese programa. (¡Ups! Se me salió una pista para que descubran en qué programa FAMOSO podría llegar a estar.)
En fin. Sólo quería hacerles saber que he regresado y que los quiero, casi nulos lectores de mi blog. Pronto: relatos de cómo viejitos me han acosado últimamente y cómo uno de ellos se robó mi querido Ipod.
Peace, bitches.
*Aaaaajá.
**y como todavía debo ser elegida en un casting,..
martes 5 de enero de 2010
Lamento

Mira, Dios, lo que me han hecho.
¿Ves este cuerpo astroso?
En el cielo no han de recibirme así.
Parezco otra,
una desbaratada,
flor olvidada sobre la vereda;
seré otra espuela
en el costado de mi madre.
Ay, Dios, dirás que no cuidé bien
lo que era sólo mío.
Nadie hay
que me arregle un poco el pelo
o me cosa el orgullo
o me peine las entrañas.
¿Qué dirán de mí los titulares?
Quién sabe si pasará por aquí
alguien que me eche un trapo
sobre las caderas
antes de las fotos,
alguien para gritarle:
¡Soy el olor a vidrio quebrado
que te despertó anoche,
la piedra que hoy pisó tu hijo!
Es que mírame, Dios, padre,
mira cómo me han dejado
esos hijos tuyos.
Traían cuchillos entre las piernas
y serpientes y alacranes
y arena en sacos
latiendo dentro de ellos.
Perdóname, Dios,
me cuesta encontrarme un pedazo
de piel inmaculada,
una palabra que ofrendarte.
Qué pena, qué grises los ecos
que me quedaron en el pecho.
No se escucha nada
en este lugar.
Ni el frío ni las arañas
hacen ruido
al caminar en mi desierto.
Quién sabe si pasará por aquí
un dios para gritarle:
¡Mírame, Dios,
soy un grito desolador
en tu paisaje desolado!
lunes 12 de octubre de 2009
Poco distraída invitación
Ya, no sean malitos, es un sábado a las 7:30pm, voy a estar aullando mis poemitas y haciéndo el ridículo enfrente de mucha gente, lo menos que pueden hacer es ir a apoyarme con sus risas y vituperios.
El Slam será la clausura del Recital de poesía Chilango Andaluz 09. Es decir, va a estar CHIDO.
Iren, hasta me pusieron hasta arriba del flyer. Digo, seguro fue un error del diseñador, pero da igual.
Así que ya saben: Bar 246, en la calle de Querétaro #246 casi esquina con Insurgentes, en la Colonia Roma.
El que asista y mencione este anuncio se ganará una foto conmigo y que ésta sea colgada en el blog, junto con una crónica de la importante noche.
Los quiero. Pero más si van.
viernes 9 de octubre de 2009
Que si el amor
¡Qué va!
No sabría dónde encontrarnos.
Qué manera de tenernos,
hombre,
humano mío,
sin que el amor venga al caso.
Que se joda el amor,
que nos joda,
que siga pudriéndose
cada año o dos
como ha venido haciéndolo.
Que se joda,
tú y yo,
más primitivos que el amor,
menos bestiales que el deseo,
nos adoramos.
Tótems,
ídolos al fin,
deidades.
Arcilla, la lluvia/
lo sabe/
corteza, hiedra/
nos adoramos.
Telúricos
sanguíneos
arrodillados.
Que si el amor nos ha buscado.
¡Qué va!
¿Qué haría el amor
entre nosotros
más que estorbarnos?
(Ya sé, ya sé, pongo puro poema y ustedes lo único que quieren leer aquí son las desgracias que me suceden diariamente. Dénme chance, al ratito les platico. Mientras, perfúmense de poesía malhechota. Los quiero, casi nulos lectores, los quiero.)
viernes 2 de octubre de 2009
Anato-mía I
qué andarás buscando
adentro.
No soy nada
adentro.
Soy ésta,
te saludo,
soy la que te mira,
no ese revoltijo
de cables animales
que no dice nada.
Soy ambas,
mi propio párasito,
pero ésa de adentro
no te ama,
no te escribe
ni sabe cuándo
morderte los labios.
Yo no sé
qué entraña
me habré creado
que por dentro
no soy tuya
ni soy mía,
sino una Tierra de Nadie
que a ratos ocupas
y a ratos se estremece
sola
o se deja tomar
por esta piel vecina.
Yo no sé
si adentro de mí
encontrarás algo.
No creo.
Tú sigue buscando.
jueves 1 de octubre de 2009
La suerte de la bonita
Monólogo
ELLA.- (Sentada en una silla en medio del escenario, emocionada.) Bueno, gracias por invitarme. Es una especie de experimento teatral, ¿no? (Ríe.) Me habían dicho que vamos a tomar el tema de la soledad y que me base en las improvisaciones que ustedes van a hacer para escribir el texto. Cuéntenme, ¿cómo se la imaginan? (Pausa brevísima.) A mí se me ocurrió que el personaje principal sea un vagabundo, hablando de cómo terminó siendo vagabundo. Un monólogo, tal vez. ¿Qué soledad más grande que esa puede haber? Un hombre que vive en el caos de la ciudad, completamente ajeno, exiliado de la sociedad. No sé, se me ocurrió. ¿Ustedes qué piensan? ¿En qué ambiente creen que se desenvuelve la trama? (Otra pausa brevísima.) Antes que nada, déjenme decirles que me encanta su proyecto. Me gusta mucho el teatro independiente, alternativo. Yo soy una gran impulsora del teatro independiente, por eso a los grupos no les cobro cuando les escribo una obra, como a ustedes. Bueno, casi no les cobro, porque pues una tiene que comer y pagar la renta y hasta tomarse un café en Starbucks de vez en vez, ¿qué no? E ir a ver teatro, que por algo una es dramaturga. Ya el teatro es bien caro, por eso cobro, pero poquito. Nomás para la comida y los cigarritos. ¿No tendrán un cigarrito, por cierto? (Espera que alguien le regale un cigarro. Al ver que nadie lo hace, continúa.) Porque a mí nadie me paga las comidas en los restaurantes, ¿eh? Eso sí que no, yo nunca dejo que nadie me pague nada. Ni el cafecito ni los tragos en el bar ni nada. Yo puedo sola, muchas gracias. Es que yo soy una feminista aferradísima a la causa. Cuando estudiaba la licenciatura era parte del Frente Feminista de la Facultad. Triple F. (Ríe.) Yo no soy como esas actricitas guapísimas, tan bonitas que parecen estatuas de mármol recién sacadas del Met, que se ligan a dos o tres productores, y ya la hicieron de por vida. Luego una las ve en todas las telenovelas y hasta actuando en obras de teatro con directores más que respetables. Todo gracias a unas tetas o un buen par de piernas. Una que trata de ser una intelectual, no tiene tiempo de hacerse el manicure o ir diario al gimnasio. Yo elegí ser escritora porque para este oficio no necesitas estar bonita ni buenota, necesitas pen-sar. De dramaturga nadie te da trabajo por arrimarles las nalgas. Ése es mi consuelo: seré feíta pero talentosa. Y así como me ven, feíta y llenita, yo actuaba. Hacía de feíta, pero pues qué. Actuaba bien. Pero hay que mirar todos los anuncios de casting que están pegados aquí afuera: Se busca mujer de 20 a 25 años, rubia, guapa, con buen cuerpo, de rasgos finitos. Pues así cómo. Por eso dejé de actuar. Y porque me tocaba actuar con pura güerita pendeja arrima-nalga. Ellas ya se saben los trucos y son –con perdón de la palabra- bien putas. Por eso también quería poner de personaje principal al vagabundo, para que no puedan meter a ninguna flaquita de ésas a actuarlo... tendrán cara de actriz francesa, cuerpo de Megan Fox y saldrán en todas las películas, pero ni pizca de cerebro y mucho menos de cultura. Y si a fuerza quieren poner a una guapilla hueca -que además carecen de todo talento excepto de aquel para destruir a los personajes bien planteados-, pues al menos va a tener que embarrarse la carita. Ah, porque no sé si ya les había dicho que yo cobro poquito, pero tengo que dar el visto bueno al montaje final. Es que esas mujeres son capaces de darle en la madre a la obra de cualquier dramaturgo o dramaturga. (Pausa. Como si contara un secreto.) Sí, existen algunas que, además de divinas, chulas de preciosas, cuerpo de uva, piensan. Son raras, pero hay. (Desenfadada.) Esas son las peores. Ahí sí ni para dónde hacerse. Todos los hombres les jadean como perros, les vuelven locos. Y no nada más a los guapos, ¿eh?, también a los inteligentes. Y una, como si fuera invisible, pero pues qué le va a hacer. Yo siempre he dicho: “Por tu inteligencia te van a estimar mucho algunos pocos, pero si eres guapérrima, te van a querer todos, incluyendo a esos pocos”. Está de la chingada, pero así es. Para colmo, hay algunas que escriben, las condenadas. No serán Simone de Beauvoir, pero escriben, y no escriben mal. En esos casos sí le dan a una ganas de suicidarse o de romperles todo. Es que no es justo. (Con asco.) Perfectas, eso son. No deberían existir. Y no son sólo los hombres. Son todos. Las adoran. Pareciera que son semi-diosas que nos hicieran la gracia de bajar del cielo a visitarnos. Y a una le bajan a todos los hombres porque una, ¿qué tiene para ofrecer? Buena plática, dedicar algunos textos no tan mal escritos, pero y ya. Y eso a los hombres qué les interesa. Como amiga, puede ser. Pero las guapas son las que están para coger. (Muy digna.) Y es que así como ven a una, feminista, medio intelectual, una necesita amor de vez en cuando, salvarse un poco. Y una va y se enamora de un hombre medio guapo, medio listo, muy interesante, que nomás le hace ojitos pero, al final, nada. Y la gente le dice a una: “Pues sí, ¿cómo te van a querer si tú no te quieres?”. (Se le quiebra la voz.) Cómo se va una a querer, si se mira en el espejo y se ve gorda, fea, con la mirada estúpida, la cara grasosa, el pelo enredado. Al lado de esas muñecas, ¿qué puede una hacer? Extinguirse no, eso seguro. Las feas no se extinguen. (Pausa, recuerda.) Luego una se sorprende cuando un pobre perdido anda atrás de una, comiéndole los pasos, y es que quién sabe qué andará buscando o de plano nadie lo pela como para que quiera con una así. (Con certeza.) Porque el hombre es un ser con erotismo vi-sual. El que diga que prefiere una lista fea que una guapa pendeja, miente. Por eso una, que planea ser intelectual, pasa mucho tiempo sola, va al cine sola, duerme sola, se paga todo ella… porque claro, nunca nadie se ofrece a pagarme los tragos en el bar. (Llora.) Eso de que la belleza es interior es otra mentira. No hay belleza interior. Todos somos unos sacos de mierda, pero algunos están mejor decorados por fuera. Bien dicen que la suerte de la fea a la bonita no le interesa, pues cómo le va a interesar, si la bonita se queda con el papel, con el hombre. Porque él, que se dice culto, intelectual, cómo va a querer a una Triple F: fofa, fea, fracasada... Y el pobre perdido quién sabe qué traerá en la cabeza que me quiere aunque me vea así, aunque sepa que yo quiero con el otro, con el interesante, que será muy culto pero a la hora de la hora ni me mira y hace como que no viene conmigo cuando le estoy hablando de Nietzsche y pasa una muchacha guapa al lado. (Se percata del público. Se limpia las lágrimas y trata de recomponer.) Entonces… estábamos hablando de que el tema de la obra va a ser la soledad… ¿Cómo se imaginan que pueda ir la trama? (Oscuro.)
viernes 18 de septiembre de 2009
Por la ventanilla
Junto a aquel árbol
-lo pienso ahora-
me amó un hombre
en otro lecho
hace algún tiempo
junto a aquel árbol.
¡Cómo olvidamos entonces
que él me había amado!
Hicimos trampa,
nos apostamos,
reímos por lo perdido,
callamos como extraños.
¡Sólo después recordamos
lo que él me había amado!
Frente a aquella fuente
fuimos dos
dos hatillos de plumas frescas
dos colibríes
apenas
frente a aquella fuente.
¡Cómo olvidé las palabras,
cómo olvidó recordármelo!
Bajo ese farol,
a las faldas de aquel cerro,
entre los niños, jugando.
Junto a aquel árbol.
(La neta es que a mí no me gusta este poema, pero lo subí a petición de mi amiga Agri y para demostrarles que volví con fuerza. Ja, "volví con fuerza", ni que fuera boxeadora. Bueno, casi.)
miércoles 16 de septiembre de 2009
De Gotas y Algunos Asuntos Femeninos
-¿Ácido úrico? -pregunté, aterrada.- Eso no es... ¿gota?
-Sí, sí, por eso necesito que vayas a hacerte análisis de sangre, para ver que no tengas. Sería muy raro en mujeres y más a tu edad...
Llegué a mi casa y google me hizo saber todo lo que tendría que perderme para SIEMPRE si resultaba que era incapaz de eliminar el ácido úrico: Adiós a las carnes rojas, a los lácteos no-lights, al CAFÉ. La terrible perspectiva de un futuro sin café aunada a un dolor semejante al que me hubiera producido un hipopótamo al masticarme el pie casi ocasiona mi suicidio.
Mi queridísima amiga Agri me invitó a su casa para "celebrar el Grito" con toda su familia. Me la pasé re bien mientras ella, su hermano y mi ornitólogo (los tres excelentes músicos) ambientaban en vivo la reunión. La madre de Agri preparó chiles rellenos y tacos con crema y guacamole que me hacían ojitos todo el tiempo, pero tuve que resistir por temor a que mi dolor se incrementara.
Hoy me hice el análisis de sangre y... ¡no tengo gota! Bailé un bailecito de la victoria por toda mi casa al enterarme y después me entregué a los placeres de la carne... roja, la crema y el café. Mi doc me diagnosticó con una "inflamación inespecífica". Ehm... claro, un diagnóstico muy acertado, más o menos porque no diagnostica nada. Igual sigo amando a mi doc.
Debido a la felicidad que me embriaga en estos momentos, he decidido dedicarle media entrada a un tema escabrosillo: la menstruación. ¿Por qué? Porque a la mayoría de los hombres y a muchas mujeres les da repe y eso lo vuelve un tema muy divertido. Además puedo hacer un pequeño artículo como los de las revistas para adolescentes que nunca he leído. Ehem.
Primero que nada: qué nombre horrible tiene. Menstruación. Guacs. Es como nombre de Gremlin malo. Luego por qué le llaman de ridículas maneras:
"Regla" (pues ni que estuviéramos midiendo qué), "Me bajó" (¿qué, el ascensor?), "Estoy en mis días" (...pfff).
¡Oh, menstruación, reloj de arena sangrienta, odiada por la mayoría, amada cuando carecemos de certeza, incomprendida siempre!
La verdad es que suele provocar una mezcla de miedo y asquito, sobretodo en individuos del género masculino, debido a la cantidad de mitos y tabúes que se carga. Daré tres ejemplos:
1. Todas las mujeres se ponen de muy mal humor antes de su periodo. Pues sí, casi siempre es cierto. Todo es culpa de las pinchis hormonas que además nos sacan cantidad de granitos y nos hacen hincharnos como sapos al retener líquidos. Pero, ladies, traten de controlarse, no mameyes que no hay fruta. Las hormonas no deben controlarnos y es un poco injusto utilizar la excusa del Síndrome Pre-Menstrual para gritarle a todo el mundo y liberar nuestra histeria cotidiana. Ahora, gentlemen, si su chica está de pésimo humor, ustedes le acaban de comentar que le salieron un chingo de granitos y que se ve medio hinchada, que no se les ocurra sugerir que su ánimo se encuentra alterado porque "está en sus días". Ja. CRASO ERROR. Si desean conservar sus testículos, ahórrense el comentario.
2. Todas sufren de cólicos terribles los primeros días. No todas. Hay algunas que sí: muchas de mis amigas no pueden ni pararse de la cama el primer día de la menstruación a causa del dolor (que, por cierto, dicen que se siente "como si te arañaran unas garritas por dentro". Brrrr.) Pero hay otras que no sufren tanto. Yo nunca he tenido un cólico menstrual, ni me interesa experimentarlo jamás. Hay quien cree que es porque hago ejercicio cotidianamente (¿eh? ¿Yo?), porque tomo mucha agua (Ja-ja) o porque heredé tal bendición de mi sacrosanta madrecita. A mí ni me pregunten, no sé.
Los cólicos se producen porque se separa una capita del útero donde tendría que implantarse el óvulo en caso de que haya sido fecundado. La capa se desprende y se lleva vasos capilares y nervios con ella, por eso el dolor y el sangrado. ¿Ven? Pobres de las adoloridas. Pero, adoloridas, si creen que por eso hay que quedarse sentaditas sufriendo, están mal, chavas. Pónganse a hacer ejercicio leve, huevoncitas, se les pasa. Y si no, mejor vayan al doctor. Si el doc es todo reina y precioso, ya la hicieron.
3. No se pueden tener relaciones sexuales mientras la mujer está menstruando. Ay, no mameyes. Los judíos y los cristianos (y, casi seguro, los católicos) prohibían las relaciones sexuales con las mujeres que estaban menstruando que porque eran impuras y después se morían al dar a luz. Ehem. Una no se puede quedar embarazada si acuchucha mientras le está bajando; la probabilidad de implantación es mínima. Si a ninguno de los dos le da repe y no importa si la superficie sobre la que están se mancha un poquito, no hay pex alguno. Van. Sobra decir que igual usen condón si no saben con quién se ha andando metiendo su parejita, ¿no?
Bueno, fin de mi artículo de Quince a Veinte, porque la neta es que los artículos para adolescente son de hueva casi siempre. A que no me lo aceptan si se los mando, jaja.
Sean felices por mí: ¡volví a escribir, cada día quiero más a mi ornitólogo, no tengo gota!
Yo soy feliz por ustedes :)
(No volverán a ver una carita feliz aquí, es que me ganó lo cursi. Cursis.)
miércoles 19 de agosto de 2009
Si los músicos gobernaran este país, en la nación reinaría la armonía
Ya sé, mal chiste. Amargados. Se me ocurrió una mañana en el metro, mientras iba en camino a mi Facultad.
¿Qué? ¿No les he contado que ya estoy estudiando en la preciosa Facultad de Filosofía y Letras? Uyyy, chavos, perdónenme. Es que he andado vuelta loca, asistiendo diario a mis bellísimas clases de materias como "Fundamentos de Dramaturgia" o "Historia del Arte Teatral I". No me envidien, mejor métanse a mi carrera, que es la más bonita que van a encontrar.
Todo mundo me ha dicho que es rarísimo que a alguien le encante cada detalle de su carrera cuando apenas entra a la universidad. Pues yo soy uno de esos extrañísimos casos. Muero de felicidad, ya que no puedo hacerlo de tristeza.
Les cuento que la otra vez fui a compartir dos de mis vicios preferidos (el café y la poesía) con la EXCELSA poeta Dolores Castro, quien casualmente es abuela de mi buena amiga Agri y de mi ornitólogo, y de quien yo soy acérrima admiradora. El hecho de platicar con esa mujer sabia y amorosa y que le haya echado flores a mis humildes poemitas contribuyó en gran parte a hacerme la mujer más feliz de la Ciudad de México y zona metropolitana. Nada más leer uno de sus poemas me pone la piel chinita:
A un paso de la furia,
de la delicia.
En la herida mortal del amor,
de la muerte;
un llanto,
la vehemente memoria
de un cardo
que quiso ser caricia.
El ahogado cosquilleo,
el estallido,
la risa,
el estertor
de agonía.
Somos el accidente:
el equilibrio
de una graza en el viento.
Somos el viento.
Léanla, es impresionantemente buena escritora, además de noblísima y muy lúcida persona.
Y luego envídienme, pero poquito, porque la envidia es re fea.
Hablando de músicos, Leika, mi preciosa maestra de canto (que tiene muy poco ortodoxos métodos de enseñanza pero más que eficaces) ha decidido darme clase en su azotea, dedicándole nuestro canto a Changó. Suena a buen viaje (y lo es), pero también es una de las causas por las que la gripa infame que cargo desde hace semana y media no remita.
Sob sorb snif.
Moqueo todo el día en todas mis clases y en el gimnasio y con mis amigos (Adán ya me regaló una caja de kleenex) y con mi ornitólogo (que es lindo y no me remarca lo desagradable que soy) y estoy harta. Cuarenta personas me han preguntado: "¿Ya tomaste algo?". ¡Ya tomé hasta la Bastilla y sigo igual! (Jo-jo, otro chiste malo, estoy cabrona).
Bueno, bueno. Este post está cortito y medio apresurado porque todavía tengo que releer Edipo Rey y la Vida del Drama de Eric Bentley y tratar de escribir el libreto que lleva revoloteándome la cabeza por meses. Ya ven, la ajetreada vida de la estudiante de teatro (jaaa).
En fin. Los quiero. No me dejen.
Prometo venir a escribir más seguido ahora, si no muero de influenza antes.
Cof cof, snif.
miércoles 29 de julio de 2009
De ornitólogos y Hombres-Pájaro

Decidí no actualizarlos esta vez, amables lectores, con los pormenores de mi vida amorosa. No porque no me caigan bien (casi todo aquél que sea lector de mi blog, es amigo mío), sino porque tanto conocidos como las personas involucradas podrían sentirse incómodos (incluyéndome,¿eh?). Debido a que tratamos con especímenes frágiles y curiosos, lo único que puedo ofrecerles es impulsar su creatividad e imaginación (sí, esa cosita que dejaron de lado con su niñez, al fondo del armario y junto al Scalextric) recomendándoles que lean las siguientes descripciones y después armen las historias amorosas que se les ocurran. Seguro sale alguna linda.
El Hombre-Pájaro
Existe un hombre pájaro
que por las noches
llora con los sauces
y canta al oído
a las muchachas
que se quedan dormidas
escuchando crecer la yerba.
Su plumaje
está enteramente compuesto
por poemas chamuscados.
Es inútil su captura.
El hombre-pájaro
no puede vivir en cautiverio
por mucho tiempo.
Quema la rama
sobre la que se posa.
Corta sus alas
para que yo no
pueda mutilarlo
antes.
Su voluntad es volátil.
Y su fuego,
ay, el fuego.
El ornitólogo
Mi ornitólogo sonríe
pero jamás hace ruido:
ha sacrificado la carcajada
por su vocación silenciosa.
En su cuaderno guarda
celosamente
los bocetos
de la cartografía de mi piel.
Sus dedos de arcilla apaciguada,
de polvo de espera
-de tanta espera templada
para que me posase junto a él-,
cantan en vez de su garganta
y éstas plumas
quedan ahora mejor
bajo su mano.
El ornitólogo nunca olvida
que tengo alas
hasta que me ha metido
en su jaula.
No cierra la puerta.
Aún así,
yo creo
que nunca olvida que tengo alas.
Yo tampoco.
sábado 18 de julio de 2009
De la tentación nicotinada
Imagino con deleite cómo tu humo ahuyentaría a los mosquitos que pululan a mi alrededor desde hace horas y que llevan un rato robándome sangre cuando me quedo quieta; me proyecto sosteniéndote en mi boca, arrogante compañero en esta noche solitaria; contemplo la posibilidad de utilizarte en lugar de las palabras una de estas madrugadas; pienso que llegaría a quemar algo además del tedio tu corazón incadescente.
No es sólo porque te sepas propietario de tal poder de atracción que -al igual que los hombres muy guapos- me intimides: tampoco me resisto por el hecho de que haya hecho campaña en contra de tus semejantes durante toda mi vida; ni siquiera porque tema las fatales consecuencias de entregarme a tu alquitrán ardiente: vivo en la Ciudad del Humo, mis pulmones son ya dos sacos de hollín.
Creo que se trata más bien del puro placer de sentirme dueña de mí misma, de ser capaz de controlar estos impulsos casi bestiales que me instan a fumarte entero, hasta quemarme los labios y convertir tu filtro en cenizas; controlar esta ansia por destrozarte a mordidas, por molerte hasta hacerte polvo fino para aspirar por la nariz.
Cigarra que canta entre mis libros, junto al café americano de aquel amor platónico, sobre el contrabajo de este músico, dentro de las botellas de mis amigos.
Sí, garra que araña mis dedos, minúsculo y letal falo, me fascina que tu hechizo siga robando el aliento con una mezcla de estupidez y gallardía, como se roban los buenos besos.
Muchos caerían en la tentación ahora mismo. Sería fácil abrir la ventana, recibir el aire fresco de la madrugada en la piel, mirar la calle apenas iluminada y los árboles dormidos, sacar el encendedor y culminar el crimen. Pero no lo haré.
Te voy a guardar en el bolsillo del pantalón, aún cuando sé que olvidaré que te tengo ahí, tan próximo, y que no volveré a verte nunca porque el ajetreo de mañana acabará contigo.
Adiós.
martes 7 de julio de 2009
San-días


Me podría echar un choro de cómo las sandías de las fotos representan la violencia completamente asimilada por las personas que vivimos en la ciudad; cómo un cuerpo decapitado o con una bala en la cabeza se nos ha hecho tan común que podríamos fácilmente reemplazar la imagen con la de una sandía produciendo el mismo efecto... qué sé yo.
martes 30 de junio de 2009
Hola, me llamo Martha y soy atea
Es más, he de confesar que hice mi Primera Comunión (para gran alegría de mi abuelita, que es fervientísima creyente). La Confirmación, ahí sí no, para que vean. Nel, pastel. No después de haberme tenido que chutar las clases de catecismo para la Comunión: horas larguísimas escuchando a las maestras de mi escuelita supuestamente laica, que hablaban de cómo debíamos ser "buenos" y querer a Dios y rezar el "Angelito de mi Guarda" antes de dormir por si nos moríamos dormidos que ya no nos arrastrara Lucifer a sufrir el castigo eterno y demás cuentos fantásticos para tiernos cachorros de primaria.
Los libritos tenían un apartado donde explicaban los 10 mandamientos. La explicación que más gracia me da es la del noveno, "no desearás la mujer de tu prójimo": "Esto quiere decir, que no debo querer hacer cosas feas, y tratar siempre las cosas del sexo con el respeto con que Dios quiere."
Al décimo, "no codiciarás las cosas ajenas", le sigue la explicación: "Esto quiere decir, que no debo querer cogerme lo ajeno." Hmm. ¿A nadie le parece que esa definición le corresponde más al anterior?
No me pregunten por qué "No fornicarás" está señalado especialmente en MI librito. No lo sé. Ni quiero saberlo.
Mi familia paterna tiene la característica de ser muy católica. Menos mi señor padre, quien casualmente fue monaguillo pero ahora se considera un ateo irredimible.
Mi familia materna se caracteriza por ser muy argentina. Argentina no es un estado laico, sino católico. Mi madre es creyente pero hace mucho tiempo que desistió en sus intentos de hacerme entrar en una iglesia.
Yo me caracterizo por ser muy testaruda. Si acepté hacer mi Primera Comunión (y animosamente) fue porque había asistido a la de la hija de un amigo de mi padre, quien organizó un fastuoso banquete y llevó hartísimos regalos a su vástaga querida por haber "recibido a Jesús Cristo en su corazón". Yo pensé que en mi caso sería lo mismo, pero nadie me regaló ni un mugre peso.
Nunca nadie ha logrado meterme en la cabeza la idea de que todo fue creado por un ente superior; que nuestros antepasados más remotos fueron el patán de Adán y la sometida de Eva; que rezar una oración tan sin chiste como el Padre Nuestro iba a borrar todos mis pecados; ni mucho menos que yo, una escuincla babosa, había cometido un gran pecado al jurar algo "por Dios" porque había usado el nombre "sagrado" en vano.
Alguien me dijo una vez: "Tú no crees en Dios porque hasta ahora no lo has necesitado". Pues no. Nunca necesité amigos imaginarios porque los hermanos gemelos suponen una gran compañía. Ahora, cuando me veo en algún aprieto terrible, tampoco siento la necesidad de invocar a alguna deidad para que arregle todo: me gusta tratar de solucionar mis problemas yo sola.
Ahora, el asunto del Cielo y el Infierno. Mucha gente se vuelve religiosa al ver acercarse el momento de su muerte. Yo también me he sentido aterrorizada por la amenaza del vacío al final de lo único que conozco -que no es lo mismo que "la amenaza vacía"-, pero eso no significa que vaya a construir en mi mente un reino de luz y felicidad eterna para cuando mi cuerpito traqueteado ya no sirva más. Yo creo que uno se muere y ya, se muere, sin que haya otro lugar al que ir. Por eso uno debe tratar de disfrutar y vivir intensamente.
Por supuesto que me encantaría saber que las personas que hacen actos terribles son castigadas en algun lado (porque sabemos todos que aquí, en México Lindo y Querido, eso no pasará), pero me doy cuenta de que la injusticia predomina en el mundo y que si queremos que termine, el momento para exterminarla es ahora y el lugar es este mundo.
En fin, me había prometido tratar de no tocar el tema de la religión en este blog, pero no lo logré. Al saber que el Jefe de Estado de nuestra República supuestamente laica (como mi escuelita) declaró a los cuatro vientos que los jóvenes nos drogamos porque no conocemos a Dios, casi me da un ataque. Estoy indignadísima. No tengo ningún problema con que Felipe Calderón sea católico y sus hijos vayan a tener que usar anillos de castidad y su esposa sea la directora del DIF, institución que canalizó y sigue canalizando niños a los albergues de Casitas del Sur, donde se sospecha que se lleva a cabo prostitución infantil y tráfico de órganos. Él está en su derecho de hacer lo que quiera con respecto a su vida privada. Pero NO a hacer declaraciones públicas de ese estilo, porque ahí sí estaríamos nosotros en todo el derecho de mentarle la madre y acusarlo de mocho y retrógrada. Si de por sí...
Me iba a echar un choro de cómo debe de ser el Dios de Calderón pero encontré lo que escribió Pedro Miguel acerca del mismo y consideré mucho más sabio ponerles ese link. Píquele a Pedro Miguel.
Al fin que en el limbo ya estoy.
lunes 15 de junio de 2009
Porque nunca me buscaste...
¿Me perdonarán algún día por abandonar de ésta manera a mi blog?
Acabo de regresar de Guayabitos, Nayarit, a donde fui por mi viaje de-generación. Como es natural en mí, traigo algunas cuitas amorosas (ya superadas) en la maleta. Viéndolas desde afuera, no deberían causar penuria a nadie, pero es bien conocido por todos que a mí lo emo no se me quita ni a palazos. Snif. Ésas penas, señoras y señores, me las reservo, pero les puedo contar las más recientes.
El señor X (el que me había querido estando yo estresada, me había pedido matrimonio, me había reclamado que no lo quería con todo mi ser y de quien -me acabo de enterar- es la funda de Ipod que dejaron olvidada en mi casa) resulta que anda muy enamorado de otra mujer. Ésto no me afectaría demasiado (porque es bien conocida la fama de condominio de mi corazoncito) si el hombre hubiera buscádome/mostrado el mínimo interés por mí/acordado de que existo.
"Bueno, mí misma", me dije mirándome al espejo, "él se lo pierde y tú ganas una funda de Ipod chafita. Sob sob, snif."
Pues resulta que anoche asistí a una reunión de amigos de mi buen amigo Choco, con él y la Osa, en la que había mucha gente chida y simpática (y el Señor X). De todas formas me sentí más extranjera que el japonés que vivía en el Aeropuerto y también pensaba todo el tiempo: "No comprendo por qué estoy aquí" mientras bebía una chela tras otra. El Señor X no me peló en toda la noche y yo lo ignoré por igual. En algún momento se puso a hablar de la mujer que le roba los pensamientos y yo me alcé de hombros, empiné mi cerveza y finjí apatía mientras pensaba en mis ilusiones rotas y mis sueños sin cumplir. Snif.
Al despedirme de él, me preguntó: "¿Vas a salir de vacaciones?" y yo le dije, extrañada y tambaleante: "Ehh... no creo", a lo que me respondió: "Ah, pues nos llamamos para salir, ¿no?". En mi estado poco conveniente sólo pude responder: "Sí, sí, nos hablamos". Después de caminar dos pasos le grité a la Osa (quien me acompañaba a la puerta para asegurarse de que yo podía salir de la casa): "¡CAASUAAAAAAAAL!"
Esos dedos no son míos... ¿o sí?En Guayabos, malacopeando en la madrugada con una amiga frente al mar, ella trataba de consolarme diciendo: "Martha, que uno o dos o tres u ocho o quince weyes no se hayan dado cuenta de lo que vales, ¡no significa nada!". Ja-ja. Mis amigas no son buenas consolándome cuando malacopeo, por eso mejor usaré diario mis aretes.
He de aclarar que yo nunca NUNCA había malacopeado antes de esa ocasión. Nunca-en-la-vida. Yo era la buenacopa andando: detestaba a los malacopa; trataba de consolarlos pero luego me aburría y los dejaba tirados en un rincón, llorando; por más roto que trajera el corazón, siempre me enfiestaba para tratar de quemar las penas bailando (ja, como si fueran calorías). En fin. Qué bueno que tengo amigas que me salvaron de querer meterme al mar cuando mi buenacopez valió madres.
¿Cuántos años tengo? ¿Diez, doce? Yo me debería estar preocupando por comprar colguijes chafitas de -los aún más chafas- Panda en Coyoacán, o conseguir el último disco de Hannah Montana (sí tiene discos, ¿no?), o forrar mi libro gratuito de Historia de México lleno de cuentos de hadas fabulosos con los forros del changuito.
Pero no, ando sufriendo por esta enfermedad cada vez más extendida entre el sexo feo que es la patanería. Yo soy una pobre niña inocente e ingenua y siempre -SIEMPRE- termino cayendo en sus garras, snif snif.
Pinches hombres.
Pinches viejas.
Pinche Liliana Felipe por hacer una canción tan chingona como la de A nadie y que yo nunca la haya visto en vivo.
Pinche yo, por pendeja (en el sentido argentino de la palabra... y en el mexicano también).
Snif... No lloro, nomás me acuerdo.


