viernes, 3 de octubre de 2008

De balas

Yo sé que había prometido que la siguiente entrada sería dedicada a mis amigos Diego y Clara, pero ocurrió una situación excepcional que debe ser relatada, por lo que les pido disculpas y les aseguro que esa entrada será suya muy pronto.



Bueno, vayamos a la historia:

Ya era de noche y mi buen amigo Adán y yo fuimos a comprar pan de dulce cerca de mi casa. Decidimos comerlo (o más bien, que él lo comiera) mientras platicábamos, sentados en medio del camellón de la cuadra siguiente. Estábamos los dos muy contentos, platicando de las cosas en la vida (jeje, chiste local) cuando escuchamos como un petardo .

Martha- Oye, wey, ¿eso fue un cuete (sic) o un disparo?

Adán- Naah, fue un cuete.

Seguimos con la conversación cuando escuchamos más pequeños estallidos, cerca. Yo no tuve la menor duda y dije:

M-¡Están disparando!

Los dos nos tiramos al suelo (recordando los buenos consejos de nuestra maestra de Derecho), detrás del pozo sellado en el que estábamos sentados, pero antes pude ver como dos hombres corrían por mi calle en dirección contraria a nosotros. Un auto que estaba por estacionarse al lado nuestro se fue casi volando.

Pechotierra sobre hojas, y rodeados de plantas, yo empecé a decir:

M-¡No mames, wey, no mames!

A-Tranquila, tranquila.

M-¡Es que wey, dispararon!

A-Pero estamos bien, ¿no? Shh, tú tranquila.

M-No-mames-no-mames-no-mames.

En eso vimos que un vecino que yo no conozco salía con su esposa al balcón.

A- ¿Qué hace ese pinche wey ahí asomado?

Yo estaba a punto de decirle que le pidiéramos ayuda al vecino para que nos dejara entrar a su casa, pero vimos cómo la pareja entraba algo perturbada al departamento y cerraba la puerta del balcón. Escuchamos sirenas cerca.

M- Adán, es que tengo miedo (Ya ven, no me da pena aceptar que no soy la persona más valiente del mundo, je).

En eso pasó una moto al lado nuestro y mi mente empezó a lanzarme imágenes:

pensé en un México en guerra; en un tipo en moto, dándose cuenta de que estábamos escondidos y pegándonos un balazo para no dejar testigos (hay que aclarar que cada semana arrestan a un par de Zetas como a cinco cuadras de mi casa); los que dirían los titulares de los periódicos si nos encontraran ahí muertitos atrás del pozo; y demás sarta de tonterías tiradas al drama que son tan propias de mí.

A- A ver, tenemos de dos: o nos quedamos aquí unos dos minutos más y luego nos vamos en chinga a tu casa (lo que significaba que teníamos que pasar por donde habíamos escuchado los disparos), o nos vamos caminando hacia el otro lado.

M- Es que no sé que hacer, Adán, no sé qué hacer.

A- A ver, me voy a asomar. (Yo pensando: "que no lo vean, plis...") Híjole, no me da buena espina.

M-¿Qué hago? ¿Y si le llamamos a alguien?

A- Bueno.

M-¿Le llamo a mi mamá? ¿O a mi papá? Le voy a llamar a mi papá.

A- 'tá bien.

Justo entonces pasó una patrulla y decidimos levantarnos: pensamos que si nos veían ahí escondidos iban a creer que habíamos hecho algo malo. Nos pusimos a caminar lentamente hacia el lado contrario, mientras yo marcaba a mi señor padre y seguía diciendo:

M- Nomames nomames... (Es que siempre me han puesto muy intranquila los policías, je).

A- Ya, cualquier cosa, si nos dicen algo, somos novios y andábamos fajando.

Le expliqué a mi papá todo con la voz más calmada que logré y él me contestó también muy tranquilo (sospecho que para no alterarme más) que iba por nosotros en ese momento.

No me quiso colgar hasta que llegó al lado nuestro y nos subimos al carro.



Parece ser que trataron de asaltar a media cuadra de donde estábamosy agarraron a uno de ellos.


Bueno, ni qué decir que me dolió la cabeza y todavía me duele la panza (eso de que se activa el sistema autónomo simpático -que es poco simpático, por cierto- y el para-simpático, que controla la digestión, deja de funcionar); ademas de la subidota de adrenalina que me impide irme a dormir y me tiene escribiendo esta anécdota -con poca calidad de redacción, es cierto, pero con la emoción bien fresquita.

Sí, me asusté como pocas veces en la vida. Pero es LA anécdota.
¡Ja! (como diría mi sobrino)
Beat that, sucka!

1 penitentes cerebrales:

~Midnight Blue~ dijo...

*Sigh*
OMG .w.
Que sustote eh!! La verdad yo no me hubiera puesto menos histérica que tú.
[Seguro me habría echo la muerta xD no más pa que no sospecharan]
Que historia Martha!
Hasta me dieron escalofríos...
*Sigh*
Lo bueno es que nada te pasó, fuera del sustote.
A ver si sales más temprano por el pan.
[Si no lo digo reviento]
Te quiero!