viernes 17 de abril de 2009

Mazatlán: Tierra de Venados (sic), Pedro Infante y muchos, muchos narcos

Pues fíjense que vengo llegando del viaje a Sinaloa que hicimos los Sabrosos Seis (El Oso, Dan, Nuri, Adán, Clara y yo). Estuvo Re-Chin-Gon-Sí-Si-Mo. Les platico:


Habíamos acordado marcharnos a Mazatlán dos días y de ahí dirigirnos a Escuinapa, el pueblo de donde viene toda la familia de Dan. Como somos pobres y la crisis está cabrona, decidimos irnos en autobús. Total, ¿qué son 15 horas de camión? Naaaaada.
Ajá, claro.

Pues bueno, nuestro camión salió con dirección noroeste el lunes pasado a eso de las ocho de la noche. Los seis pasamos un par de horas gritándonos de un extremo a otro del autobús y echando desmadre ante la mirada irritada de los demás pasajeros, sin pelar mucho la peli que nos habían puesto porque estaba más aburrida que una tesis sobre Derecho Electoral (con perdón de mi hermanito Tanatos, quien tiene maestría en eso, jeje).
Todos dormimos asqueroso porque es prácticamente imposible dormir más de dos horas en un camión en movimiento, por más cómodo que parezca ser (todos excepto Nuria, quien durmió tendido unas diez horas y al despertar dijo: "Aaaah, qué cómodo está este camión, ¿no?", mientras la mirábamos ojerosos).

[Acá iba una foto de Clara y Adán jetonsísimos y con caras chuscas que alguno de los dos borró de mi cámara. Malditos. Snif]

Ya en Mazatlán agarramos una pulmonía (jaja).

[Explicación: pulmonía se le llama a unos automotores de por allá que parecen carritos de golf, traen el reggaetón sonando a toda máquina y te cobran al menos 100 pesos a donde quiera que te lleven.]


Llegamos a la casa de los tíos de Dan -que viven en unas quintas con alberca y playa y toda lo necesario para sobrevivir en Mazatlán- y nos instalamos: las chicas dormiríamos en el cuarto de visitas y los cbicos en el cuarto de los juguetes. Adán y el Oso se quejaron un poco de que tenían que dormir en el piso de foamy hasta que vieron el Wii en su cuarto y ¡zip!, santo remedio.
Fuimos a la alberca, después al mar y, como no había agua en la regadera para enjuagarse, pues a la alberca de nuevo. --Típica Chilangada--

Nos la pasamos laaargo rato pendejeando en la alberca, jugando "sumo" en el agua. Hicimos tres equipos y nos pusimos nombres, porque a los Sabrosos nos encanta inventarnos identidades:
  • Las princesas guerreras: Princesa Xi-Nah Morocha (Nuria, que porque cuando se quema se le hacen los ojitos rasgados) y Princesa Taco Bell (Dan, porque no quiso ser Tinker Bell, que, por cierto, fue una de las horrorosas pelis que nos pasaron en el camión). Su presentación consistía en una especie de baile árabe más chistoso que logrado.
  • Los eco-eco-eco: El eco-gnomo (Adán) y el Eco-logo (Emiliano). Su presentación consistía en salir del agua y aventarse repitiendo "eco" hasta que se les acababa el aire.
  • Binomio Cuadrado Perfecto: Ecuasi-osa (Clara, por osa y matemática) y CaT-culadora (yo, por ir en área I y creerme un gato). Nuestra presentación no es digna de ser relatada.

(Yo sé que no les interesaba saber cuáles habían sido nuestros equipos de sumo de alberca, pero igual lo puse para molestarlos. Amargadoooos.)

He de aclarar que yo me la pasé todo el día poniéndome bloqueador porque no soy blanca, sino transparente (y nunca me bronceo, me rostizo), pero todo fue inútil. Al final del día se estableció la norma de que nadie podía tocarle los hombros a nadie.Premio al que adivine qué sombra pendejeante es la mía.

De noche decidimos salir a bailar a algún bar. Tomamos un camión hasta la Zona Dorada y nos bajamos mucho antes de lo que debíamos. Nos comimos un helado cada quien y proseguimos a explorar el lugar en busca de un bar que nos latiera. No lo encontramos. Dudamos en elegir un lugar que tenía banda en vivo y ambiente muy animado, pero la cantidad de gringos cincuentones que había bailando nos terminó convenciendo de que no era un lugar para nosotros.
Terminamos comiendo unos tacos por ahí y regresamos en una auriga a la trágica hora de las diez de la noche. [Explicación: Se le llama auriga a unos automotores de por allá que parecen camiones polleros adaptados para llevar gente atrás. Te cobran lo mismo que una pulmonía a pesar de que les cabe más gente, al costo de que tu vida corre el triple de peligro, pero es más emocionante.] Para no sentirnos derrotados, organizamos nuestra propia "fiesta" en el cuarto de los niños, que resultó el fracaso más estruendoso puesto que subimos y nos quedamos dormidos en el foamy.

Al otro día nos llevaron a conocer la Plaza Machado, el Museo de Antropología y el Malecón. Todo era muy lindo si no fuera porque hacía mucho MUCHO calor. Sudábamos terriblemente, nos asfixiábamos, utilizábamos los panfletos del museo como abanicos. Lo único que nos distrajo del calor fue ésto:

Jiji. Ay, el perro.

Nos llevaron a un restaurante con filosofía Slow Food, filosofía que suena muy "nice" pero es odiosa cuando uno tiene mucha hambre. Yo, que nomás había visto narco-camionetas y narco-novias la noche anterior, me encontraba sentada junto al mero mero santo patrono de los narcos, San Jesús Malverde, como se puede apreciar en esta foto (en la que también se pueden apreciar los desastres naturales que ocasionan la humedad a mi cabello y el Sol a mi piel):

Un poco acartonado, el Malverde

Tardamos aaaaños en organizarnos para pagar la cuenta porque los meseros no nos quisieron dar cuentas separadas, así que no dejamos propina. --Otra Chilangada--

Para cuando regresamos a la casa, la mamá y la tía de Dan nos tenían preparado un asado de hamburguesas en la playa. Fuimos más felices que nunca, comimos hamburguesas con arena como cerditos, chapoteamos en el mar sin importarnos las rayas ni las aguamalas, bailamos a la luz de la luna y después nos metimos a la alberca para sacarnos la arena (jiji) --Chilangada repetida--
Esa noche tratamos de hacer nuestra fiesta en el cuarto de los chicos y lo que logramos fue quedarnos despiertos jugando Wii hasta altas horas de la noche. Yo descubrí que tengo un don nato para el boxeo y que estoy completamente negada para el baseball.

Al otro día, Dolly, la tía de Dan, preparó y nos dio de comer helado y café frappée. Recogimos todas nuestras cosas (menos Nuri, que se olvidó sus tenis) y nos fuimos para tomar el camión hacia Escuinapa.

El cuento continuará mañana, porque ya es reeee noche y esta entrada es larga como vida de monja (por aburrida, digo).

Además así me aseguro de que no me maten hasta la próxima noche o se quedarán si saber cómo sigue ésto. Buajaja.

2 penitentes cerebrales:

sirako dijo...

yo me hubiera quedado en la fiesta de gringos cincuentones, no sé, mi destino cambiará en una fiesta de esas. bueno, cambiaría, si tuviese un destino.

~Midnight Blue~ dijo...

Tu sombra es la tercera de derecha a izquierda.
Adoro tus aventuras xD xD bonitas vacaciones, ah? Te ia a decir hoy de tu bonito bronceado pero me distraje con no-me-acuerdo-qué [ya sabes, eso de tener la luna en la cabeza...]
Te iba a comentar algo y se me olvidó xD
Ah sí! adoré los nombres de los equipos de sumo XD XD me mataron como quien dice.
Te quiero poeta!