martes 30 de junio de 2009

Hola, me llamo Martha y soy atea

("¡Hooola, Marthaaa!", se escucha en la sala).

Yo fui bautizada por la Iglesia Católica Apostólica Románica bien chiquitita, junto a mi hermano gemelo, el Oso (que en ese momento parecía más lobezno que bebé, por peludo).

Es más, he de confesar que hice mi Primera Comunión (para gran alegría de mi abuelita, que es fervientísima creyente). La Confirmación, ahí sí no, para que vean. Nel, pastel. No después de haberme tenido que chutar las clases de catecismo para la Comunión: horas larguísimas escuchando a las maestras de mi escuelita supuestamente laica, que hablaban de cómo debíamos ser "buenos" y querer a Dios y rezar el "Angelito de mi Guarda" antes de dormir por si nos moríamos dormidos que ya no nos arrastrara Lucifer a sufrir el castigo eterno y demás cuentos fantásticos para tiernos cachorros de primaria.

Para apoyarse en nuestra formación católica, utilizaban unos curiosos libritos llenos de oraciones y con preguntas y respuestas que debíamos aprender de memoria, tales como: "¿Qué cosa es el pecado mortal? El pecado mortal es una desobediencia grande a la ley santa de Dios. El pecado mortal es un pecado muy grande y muy feo."



Los libritos tenían un apartado donde explicaban los 10 mandamientos. La explicación que más gracia me da es la del noveno, "no desearás la mujer de tu prójimo": "Esto quiere decir, que no debo querer hacer cosas feas, y tratar siempre las cosas del sexo con el respeto con que Dios quiere."
Al décimo, "no codiciarás las cosas ajenas", le sigue la explicación: "Esto quiere decir, que no debo querer cogerme lo ajeno." Hmm. ¿A nadie le parece que esa definición le corresponde más al anterior?


No me pregunten por qué "No fornicarás" está señalado especialmente en MI librito. No lo sé. Ni quiero saberlo.

Mi familia paterna tiene la característica de ser muy católica. Menos mi señor padre, quien casualmente fue monaguillo pero ahora se considera un ateo irredimible.

Mi familia materna se caracteriza por ser muy argentina. Argentina no es un estado laico, sino católico. Mi madre es creyente pero hace mucho tiempo que desistió en sus intentos de hacerme entrar en una iglesia.

Yo me caracterizo por ser muy testaruda. Si acepté hacer mi Primera Comunión (y animosamente) fue porque había asistido a la de la hija de un amigo de mi padre, quien organizó un fastuoso banquete y llevó hartísimos regalos a su vástaga querida por haber "recibido a Jesús Cristo en su corazón". Yo pensé que en mi caso sería lo mismo, pero nadie me regaló ni un mugre peso.

Nunca nadie ha logrado meterme en la cabeza la idea de que todo fue creado por un ente superior; que nuestros antepasados más remotos fueron el patán de Adán y la sometida de Eva; que rezar una oración tan sin chiste como el Padre Nuestro iba a borrar todos mis pecados; ni mucho menos que yo, una escuincla babosa, había cometido un gran pecado al jurar algo "por Dios" porque había usado el nombre "sagrado" en vano.

Alguien me dijo una vez: "Tú no crees en Dios porque hasta ahora no lo has necesitado". Pues no. Nunca necesité amigos imaginarios porque los hermanos gemelos suponen una gran compañía. Ahora, cuando me veo en algún aprieto terrible, tampoco siento la necesidad de invocar a alguna deidad para que arregle todo: me gusta tratar de solucionar mis problemas yo sola.

Ahora, el asunto del Cielo y el Infierno. Mucha gente se vuelve religiosa al ver acercarse el momento de su muerte. Yo también me he sentido aterrorizada por la amenaza del vacío al final de lo único que conozco -que no es lo mismo que "la amenaza vacía"-, pero eso no significa que vaya a construir en mi mente un reino de luz y felicidad eterna para cuando mi cuerpito traqueteado ya no sirva más. Yo creo que uno se muere y ya, se muere, sin que haya otro lugar al que ir. Por eso uno debe tratar de disfrutar y vivir intensamente.

Por supuesto que me encantaría saber que las personas que hacen actos terribles son castigadas en algun lado (porque sabemos todos que aquí, en México Lindo y Querido, eso no pasará), pero me doy cuenta de que la injusticia predomina en el mundo y que si queremos que termine, el momento para exterminarla es ahora y el lugar es este mundo.

En fin, me había prometido tratar de no tocar el tema de la religión en este blog, pero no lo logré. Al saber que el Jefe de Estado de nuestra República supuestamente laica (como mi escuelita) declaró a los cuatro vientos que los jóvenes nos drogamos porque no conocemos a Dios, casi me da un ataque. Estoy indignadísima. No tengo ningún problema con que Felipe Calderón sea católico y sus hijos vayan a tener que usar anillos de castidad y su esposa sea la directora del DIF, institución que canalizó y sigue canalizando niños a los albergues de Casitas del Sur, donde se sospecha que se lleva a cabo prostitución infantil y tráfico de órganos. Él está en su derecho de hacer lo que quiera con respecto a su vida privada. Pero NO a hacer declaraciones públicas de ese estilo, porque ahí sí estaríamos nosotros en todo el derecho de mentarle la madre y acusarlo de mocho y retrógrada. Si de por sí...

Me iba a echar un choro de cómo debe de ser el Dios de Calderón pero encontré lo que escribió Pedro Miguel acerca del mismo y consideré mucho más sabio ponerles ese link. Píquele a Pedro Miguel.

Y bueno, si al final resulta que sí existe un ente superior y yo perdí mi entrada al Paraíso por pinche hereje, pues ahora sí que ya será de Dios.

Al fin que en el limbo ya estoy.

5 penitentes cerebrales:

RED dijo...

Ja! Gran post y estoy de acuerdo. La religión está tan lejos de la espiritualidad que ya solo se reduce al condicionamiento ante rituales inoperantes y en desuso. Fuera de que las monjitas puedan ser muy secsis, ser religioso es una decision que se toma bajo su propio riesgo. Creo que te falto hablar sobre la autoflagelación y esas cosas tan bonitas para acceder a la luz y al amor de diospadre.
Y no me burlo, para quien sigue esas costumbres es algo muy normal. Sería bueno que quien decidiera por la religiosidad la pudiera cuestionar, para que fuese una elección en todo el sentido de la palabra, pero muchas religiones no se mezclan mucho con el concepto del cuestionamiento. Prefiero el budismo y las filosofias orientales, porque carecen de dogmas.
Me encantó leer el primer post que leo tuyo y haber caido por azar, seguiré leyendo, pues, y evitaré comentar más acerca del tema, no vaya a hacer llorar al niñito dios en el cielo.

El Oso dijo...

Buen comentario el de RED.

Nótese la palabra 'secsis'...

RED dijo...

Gracias Oso, ja, es que he perdido el respeto por los anglicismos jaja. Saludos!

Edgar Clement dijo...

Fe y cuestionamiento se anteponen. Y es así porque la religión sirve para una cosa, y el pensamiento crítico para otra. Imposible reconciliarlos. A lo más que podremos llegar es a un sano equilibrio entre ambos, que está demostrado que se puede: Newton y Einstein eran profundamente religiosos, y Monseñor Romero como el mismo Cristo (si exixtió) fueron hasta peligrosamente razonables.

Gusto de tenerte en el club ateo, Marta.

M.L.Rod dijo...

Red: cierto es que no hablé del complejo de culpa y de pecadores que se exacerba en esa religión específica, pero me había prometido no tratar el tema de la religión en este blog, así que traté de no profundizar mucho.
Edgar: gracias, ja. Es verdad, yo conozco gente religiosa (llámense ex-curas o ex-ministros) de gran razonamiento lógico, muy inteligentes y cultos, y con gran curiosidad en la ciencia; por esto mismo trato de siempre ser respetuosa con la gente que cree en la religión mientras ellos no traten de convertirme.
Por cierto, soy fanática de tus novelas gráficas. FAN.
Oso: Te quiero, jaja.