Ya. Yo sé que me odian por haber abandonado este lugar. Lo sé. Pero he vuelto.
¿Que por qué no había escrito en tanto tiempo? Pues... la universidad, los amigos, el twitter... mi novio FORMAL. ¡Ahá! ¡En tu cara, mamá, tú que decías que no iba a tener nunca porque era una amargada!... Ah, ehem.
Resulta que le llegué al ornitólogo. Hace unos 7 meses ya. Eso significa que mis días de libertinaje* han sufrido desde entonces una pausa por tiempo indeterminado y que ahora mis fuerzas pueden concentrarse en cosas importantes como... eh... leer.
El ornitólogo es celosón, inseguro, un poco menos alto que yo, quisiera casarse ya, no carga con mucho efectivo y su auto es una máquina suicida andante, pero lo amo.
¿Que QUÉ?
Pues sí, ámole, ¿y qué? Nos hacemos felices y yo estoy mejor que nunca.
Además, se come lo que cocino. Y lleva tres años de andar tras mis huesos. Y se puso bien galán. Y es músico.
Somos una pareja de artiiistas, pues. Yo le escribo poemas que él califica mejores que los de Neruda y él me compone canciones que elevo por encima de creaciones de Jaco Pastorius. Porque somos cursis. ¿Y qué? Ya me tocaba, chingao. Y a él también.
En fin. Terminé el primer semestre de la universidad con la nada deleznable calificación de 97/100. Si yo les digo que nací para esto, señores. Lo malo va a venir cuando deba abandonar mi Alma Máter, porque no sé nada de la vida.
Por cierto, me he estado tratando de abrir camino en el medio artístico. Han sido todos intentos infructuosos.
Uno de ellos, mi primera participación en los concursos de la Ludoteca de www.tucomunidad.unam.mx. Mandé un cuento que escribí con mucho esmero, basado en una imagen proporcionada por el sitio web, sólo para descubrir el día que debían publicarse los resultados que la Ludoteca simplemente había sido borrada de la página. ¡MALDITOS! Jamás volveré a participar en sus ñoños concursos.
En cambio, sin proponérmelo, me he abierto camino en el medio radiofónico. Oh, yeah.
El jueves 28 de enero a las 5 de la tarde, podrán escucharme decir babosadas en Código DF, (déle click) en el programa de Palabras Urgentes. Cada jueves, además, estaré fungiendo como corresponsal callejera.
Y, si todo va bien (cosa que dudo, porque yo NO nací para ser gente de radio), me estarán escuchando en una estación DE VERDAD todas las noches, echando desmadre con GENTE FAMOSA. Pero como tengo una universidad a la que asistir todos los días bien temprano**, dudo que el horario de 10 a 12 de la noche me permita participar en ese programa. (¡Ups! Se me salió una pista para que descubran en qué programa FAMOSO podría llegar a estar.)
En fin. Sólo quería hacerles saber que he regresado y que los quiero, casi nulos lectores de mi blog. Pronto: relatos de cómo viejitos me han acosado últimamente y cómo uno de ellos se robó mi querido Ipod.
Peace, bitches.
*Aaaaajá.
**y como todavía debo ser elegida en un casting,..
stressed
Hace 7 horas


2 penitentes cerebrales:
Mucha suerte en lo que emprendas. Ya que vas a actualizar tu blog, me gustaria leer el cuento del caracol aplastado.
Saludos!
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